Qué visitar
Zarautz es un buen sitio para no hacer nada y un buen sitio desde el que hacerlo todo: la playa más larga de Gipuzkoa, un casco viejo de pintxos y viñedos de txakoli que bajan hasta el mar. Y en menos de hora y media llegas a San Sebastián, al flysch de Zumaia o a Gaztelugatxe, y vuelves a dormir oyendo las olas.
La playa de Zarautz y el surf
La playa de Zarautz mide 2,5 km, es la más larga de Gipuzkoa y está a un minuto a pie del portal. Es de arena fina, abierta al Cantábrico y con socorristas en temporada, así que funciona igual para bañarse un día de agosto que para pasear en enero, cuando no hay nadie.
Es también una de las capitales del surf del Cantábrico. Las olas son constantes casi todo el año y en el propio paseo hay varias escuelas que dan cursos de iniciación y alquilan tabla y neopreno, así que no hace falta traer nada. Si ya sabes surfear, el otoño y el invierno son la mejor época: menos gente y mejores olas. Si estás empezando, el verano es más amable.
El paseo marítimo es llano y va de punta a punta de la playa. Sobre el pueblo queda la ermita de Santa Bárbara, un alto corto desde el que se ve la bahía entera y por donde arranca la ruta de los viñedos hacia Getaria.
A 1 minuto a pie.
El casco viejo, el mercado y los pintxos
Detrás del paseo empieza el Zarautz de siempre: calles estrechas, casas con balcones de madera y una torre medieval. Se recorre entero en un paseo corto y es donde está la vida del pueblo cuando baja la marea de agosto.
Aquí se sale de pintxos, que en el País Vasco no es cenar sentado: es ir de barra en barra tomando uno en cada sitio. La costumbre es pedir un pintxo y un zurito —una caña pequeña— y seguir andando. Se hace pronto, entre las ocho y las diez de la noche, y no hace falta reservar en ningún sitio.
El mercado municipal, en un edificio de 1903, está a 350 m del apartamento y tiene puestos de verdura de los caseríos de alrededor, queso Idiazabal, carne y pescado del Cantábrico. Abre de lunes a viernes de 8:30 a 13:30 y de 17:00 a 20:00, y los sábados de 8:30 a 13:30. Da de sobra para bajar, comprar y volver a cocinar en casa.
A 3 minutos a pie.
Getaria y la ruta del txakoli
Getaria es el pueblo pesquero de al lado y probablemente la excursión que más recomendamos. Es pequeño, con un puerto en activo, y su silueta desde lejos —un monte que se mete en el mar— le ha dado el nombre de «el ratón». Se come pescado a la parrilla en la calle, con las brasas en la puerta de los asadores.
De allí salieron Juan Sebastián Elcano, que completó la primera vuelta al mundo, y el modisto Cristóbal Balenciaga, que tiene en el pueblo su museo.
La mejor forma de ir es andando, por el paseo peatonal que va pegado a la costa: unos 4 km completamente llanos, sin escaleras y separado de la carretera, con el mar al lado todo el rato. Se hace en algo menos de una hora y es apto para carritos y para sillas de ruedas. Quien prefiera monte tiene la alternativa de la ruta del txakoli, que sube a la ermita de Santa Bárbara y cruza los viñedos por arriba.
El txakoli es el vino blanco de aquí, ligero y con aguja, y se sirve escanciado desde alto. Varias bodegas de la ladera se pueden visitar pidiendo cita antes.
A 4 km: una hora a pie por la costa, o 10 minutos en coche.
El flysch de Zumaia
El flysch son capas de roca apiladas como las hojas de un libro y levantadas casi en vertical por el acantilado. Cada capa es un tramo de tiempo, y en los acantilados entre Zumaia y Deba están registrados unos 60 millones de años seguidos, incluido el momento en que se extinguieron los dinosaurios. Es uno de los sitios del mundo donde mejor se ve, y por eso el tramo es geoparque de la Unesco.
Se disfruta de tres maneras: desde la playa de Itzurun, que está en el propio Zumaia y se llega andando desde el centro; desde la ermita de San Telmo, justo encima, que es la foto que has visto mil veces; y en barco, con las salidas que hacen en temporada desde el puerto.
Si te gusta andar, el sendero de la costa entre Zumaia y Deba recorre unos 15 km por el borde del acantilado.
A 11 km: 15 minutos en coche.
Donostia / San Sebastián
San Sebastián está lo bastante cerca para ir a pasar el día y volver a dormir a Zarautz, que es bastante más tranquilo y bastante más barato.
Lo que hay que ver se hace andando: la playa de la Concha y su barandilla, el monte Urgull sobre la bahía, la Parte Vieja para los pintxos —la costumbre es la misma que en Zarautz, pero con más gente— y el Peine del Viento de Chillida al final de Ondarreta, tres esculturas de acero clavadas en las rocas donde rompe el mar. El Museo San Telmo, en la Parte Vieja, cuenta la historia del País Vasco dentro de un convento del siglo XVI.
Lo mejor es ir en tren. El Euskotren sale de la estación de Zarautz, a 400 m del apartamento, tarda unos 30 minutos hasta Amara y pasa cada media hora entre semana. Te deja en el centro sin tener que buscar aparcamiento, que en San Sebastián es un problema de verdad.
A 22 km: 25 minutos en coche o 30 en Euskotren.
Gaztelugatxe y la costa de Bizkaia
San Juan de Gaztelugatxe es una ermita en lo alto de un islote unido a tierra por un puente de piedra y 241 escalones. La subida es exigente pero corta, y arriba la tradición es tocar la campana tres veces y pedir un deseo. Entre bajar, cruzar, subir y volver hay que contar unas dos o tres horas.
Es el sitio más fotografiado de la costa vasca —salió en «Juego de Tronos»— así que conviene ir temprano. La entrada es gratuita, pero en verano, fines de semana y Semana Santa hay que reservarla antes por internet, porque el acceso está controlado: merece la pena comprobarlo unos días antes de ir.
De camino queda Bakio, y un poco más allá Mundaka, con la ola izquierda más famosa de Europa. No es una playa para aprender, pero verla romper desde el pueblo merece la parada.
A unos 90 km: hora y cuarto en coche.
Cómo moverse sin coche
Se puede hacer todo el viaje sin coche, y mucha gente lo hace. La estación de Euskotren está a 400 m del apartamento y conecta con San Sebastián y con Bilbao con trenes durante todo el día. Para la costa —Getaria, Zumaia, Deba— hay autobuses que salen del pueblo. Y Zarautz entero, playa incluida, se hace andando desde el portal.
Si vienes en coche, ten en cuenta que en julio y agosto aparcar en el centro es complicado: casi todo el entorno de la playa es zona azul o parking de pago. La alternativa gratuita habitual es el aparcamiento de la zona deportiva de Asti, a la entrada del pueblo. A nuestros huéspedes les prestamos una tarjeta de residente que permite dejar el coche en la zona sin pagar el parquímetro, sin coste añadido; solo tenemos una y se da por orden de solicitud.
Los aeropuertos más cercanos son el de San Sebastián, en Hondarribia, a 40 km, y el de Bilbao, a 82 km. Bilbao ciudad queda a unos 80 km, algo menos de una hora por la autopista.
